Granada


La cerámica granadina que se trabaja hoy hereda las técnicas, modelos y ornamentaciones que ya se obraron en la ciudad desde la época musulmana. Abarcan variedades como la andalusí, la de reflejo metálico, la de cuerda seca o la más propiamente llamada granadina o de Fajalauza.

La cerámica granadina, también llamada de Fajalauza porque ya en el siglo XVI se fabricaba en la puerta de acceso a Granada así nombrada, se trabaja con arcillas muy depuradas. El torneado manual crea artísticas formas que se llevan a una primera cocción en horno de leña para, posteriormente, proceder al esmaltado.

 

 

 

 

 


Sobre el blanco de fondo que se logra con óxidos estanníferos, se procede al esmaltado con óxidos de cobalto para los azules y de cobre para los verdes. Pues los verdes y azules son hoy los colores más representativos de esta cerámica, y con ellos se trazan estilizadas líneas que a menudo realzan la silueta de la granada, abundando también pájaros y motivos florales.

Azulejería, orzas, bombonas, cántaros y platos, además de jarras, son piezas significativas y tradicionales de la cerámica granadina.


 

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